Luisa María Alcalde contradice a Sheinbaum por salida de Citlalli

 

Por Juan Pablo Ojeda

 

El reacomodo de Citlalli Hernández dentro del proyecto de Morena no solo movió piezas en el gabinete, también dejó ver un matiz político importante: versiones distintas entre la dirigencia del partido y la Presidencia sobre cómo se dio su salida.

Mientras la presidenta Claudia Sheinbaum relató que la renuncia la tomó por sorpresa —“casi me voy de espaldas”, dijo en su conferencia matutina—, la dirigente nacional de Morena, Luisa María Alcalde, sostuvo que el movimiento ya estaba previsto y había sido comentado previamente.

“Sí le comenté”, aseguró Alcalde al explicar que desde tiempo atrás contemplaban integrar a Hernández al partido. Según su versión, incluso ya la tenían considerada como un perfil clave para fortalecer la operación política de Morena.

En el fondo, lo que se evidencia es una diferencia en la narrativa. Por un lado, la Presidencia plantea una salida inesperada; por otro, el partido la presenta como parte de una estrategia previamente planeada.

Más allá de esta discrepancia, ambas versiones coinciden en el destino de Hernández: regresar a Morena para encargarse de la coordinación de alianzas rumbo a los próximos procesos internos y, eventualmente, a las elecciones de 2027.

Este movimiento no es menor. Citlalli Hernández deja la Secretaría de las Mujeres, una dependencia recién creada, donde encabezó políticas de atención a víctimas, trabajo con colectivos y programas enfocados en derechos de las mujeres.

Desde el gobierno federal se reconoció su desempeño y se adelantó que en los próximos días se nombrará a una nueva titular, manteniendo el compromiso de que el cargo siga en manos de una mujer.

Pero el trasfondo político apunta a otra dirección. Morena entra en una etapa de reorganización interna, donde perfiles con experiencia electoral cobran relevancia para definir alianzas, candidaturas y estrategias territoriales.

En ese contexto, el regreso de Hernández al partido no solo responde a una decisión personal, sino a una necesidad política: reforzar la estructura rumbo a los siguientes retos electorales.

La diferencia en cómo se comunicó su salida deja ver que, incluso dentro del mismo proyecto, las formas y los tiempos pueden leerse de manera distinta.

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