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Limpiar la casa podría contaminar el aire: los productos perfumados generan partículas invisibles que llegan a los pulmones

28 de agosto de 2026 · Redacción Cronista Nacional

Ese aroma a limón, pino, lavanda o flores que queda después de limpiar la casa suele asociarse con una sensación de frescura y espacios libres de suciedad. Sin embargo, un nuevo estudio advierte que detrás de ese olor agradable podría existir un contaminante que no se puede ver y que permanece suspendido en el aire que respiramos.

Investigadores encontraron que las fragancias presentes en productos de limpieza pueden reaccionar con el ozono del aire interior y producir partículas ultrafinas, algunas de ellas tan pequeñas que pueden desplazarse profundamente por el sistema respiratorio cuando son inhaladas.

El hallazgo es particularmente llamativo porque la contaminación no necesariamente aparece cuando una habitación está llena de humo, polvo o un olor desagradable. En este caso, el aire puede parecer completamente limpio mientras en su interior se están formando miles de millones de partículas microscópicas.

El estudio fue presentado en Chicago durante una reunión de la American Chemical Society (ACS) y, por el momento, sus resultados deben considerarse preliminares, ya que las investigaciones presentadas en congresos científicos todavía requieren pasar por el proceso de publicación y revisión por pares antes de ser consideradas evidencia científica definitiva.

El problema puede comenzar al trapear o rociar superficies

Para analizar lo que sucede durante las labores domésticas, los investigadores realizaron pruebas en una casa modelo y observaron el comportamiento del aire mientras se utilizaban distintos productos perfumados para limpiar.

Las actividades fueron tan cotidianas como fregar los pisos, rociar las encimeras y limpiar diferentes superficies. Sin embargo, durante estos procesos detectaron la formación de cantidades extraordinariamente elevadas de partículas ultrafinas.

Los productos estudiados no fueron únicamente limpiadores convencionales. Los investigadores también analizaron productos comercializados como botánicos, una distinción importante porque la percepción de que un producto elaborado con ingredientes de origen vegetal necesariamente genera menos contaminantes en el aire no siempre coincide con lo que ocurre químicamente.

El mecanismo estudiado tiene que ver con las sustancias que proporcionan los aromas. Cuando determinados compuestos volátiles de las fragancias entran en contacto con el ozono presente en el aire interior, pueden producir nuevas sustancias y partículas extremadamente pequeñas.

En las pruebas, los investigadores encontraron concentraciones que llegaron a miles de millones e incluso billones de partículas ultrafinas, dependiendo de las condiciones y de las actividades de limpieza realizadas.

Partículas tan pequeñas que pueden llegar profundamente a los pulmones

El tamaño de estas partículas es precisamente uno de los elementos que preocupa a los investigadores. Al ser extremadamente pequeñas, pueden permanecer suspendidas en el aire y ser inhaladas con facilidad.

Una vez dentro del sistema respiratorio, las partículas ultrafinas pueden alcanzar zonas profundas de los pulmones. Los investigadores señalan que la exposición a este tipo de contaminantes podría contribuir a procesos de irritación e inflamación respiratoria y que algunas partículas podrían incluso atravesar barreras biológicas y llegar al torrente sanguíneo.

Brandon Boor, autor principal del estudio y profesor de ingeniería civil en la Universidad Purdue, subrayó que existe una paradoja en las actividades de limpieza: desinfectar y retirar contaminantes de las superficies puede ser fundamental para reducir la presencia de virus y bacterias, pero determinados productos utilizados para hacerlo también pueden modificar la calidad del aire.

La particularidad del fenómeno es que no necesariamente hay señales visibles que permitan advertirlo.

No hay una nube de humo, ni polvo flotando, ni necesariamente una apariencia turbia en la habitación. Las partículas pueden estar presentes aunque el espacio parezca completamente limpio.

Una exposición que podría compararse con el tráfico

Uno de los datos más llamativos del estudio es la estimación realizada por los investigadores sobre la cantidad de partículas que una persona puede llegar a inhalar mientras limpia.

Según los resultados presentados, la dosis respiratoria generada durante determinadas actividades de limpieza podría ser comparable, e incluso superior, a la exposición que una persona experimentaría al encontrarse en exteriores cerca de una carretera con tráfico intenso.

La comparación no significa que limpiar una habitación sea equivalente, en todos los sentidos, a permanecer junto a una autopista. Se trata de una referencia utilizada por los investigadores para dimensionar la cantidad de partículas ultrafinas que pueden generarse durante determinadas tareas domésticas.

Además, la exposición real dependerá de factores como el tipo y cantidad de producto utilizado, la ventilación, la concentración de ozono y el tamaño de la habitación, entre otras condiciones.

¿Los productos “naturales” son necesariamente más seguros?

El hecho de que el estudio haya incluido productos botánicos también pone sobre la mesa una cuestión cada vez más relevante para los consumidores.

En los últimos años, los limpiadores que utilizan términos como “natural”, “botánico” o “de origen vegetal” han ganado popularidad entre quienes buscan alternativas a las fórmulas convencionales. Sin embargo, que un ingrediente proceda de una planta no significa que sea químicamente inerte cuando entra en contacto con otras sustancias presentes en el ambiente.

Las fragancias naturales también contienen compuestos volátiles capaces de participar en reacciones químicas. Por eso, los investigadores llaman la atención sobre la necesidad de evaluar los productos no únicamente por sus ingredientes de origen, sino por lo que ocurre con ellos una vez que son liberados al aire de una vivienda.

Esto no significa que todos los productos botánicos produzcan la misma cantidad de partículas ni que deban considerarse automáticamente peligrosos. El estudio analiza determinadas condiciones y productos, por lo que sus resultados no permiten establecer que cualquier limpiador perfumado tenga el mismo efecto.

Ventilar puede marcar una diferencia

Mientras continúa la investigación sobre las consecuencias de esta exposición, los científicos sugieren algunas medidas sencillas para disminuir la cantidad de contaminantes que pueden acumularse durante la limpieza.

Una de las principales recomendaciones es elegir productos con poca fragancia o sin fragancia. También aconsejan evitar utilizar simultáneamente grandes cantidades de productos perfumados y favorecer la ventilación durante y después de las labores domésticas.

Abrir las ventanas cuando las condiciones exteriores lo permitan puede ayudar a renovar el aire interior. También resulta útil utilizar los extractores de cocina o del baño para favorecer la circulación y expulsar contaminantes.

La idea no es dejar de limpiar la casa. Por el contrario, la limpieza continúa siendo una herramienta fundamental para controlar microorganismos y suciedad en las superficies. El objetivo es reducir la exposición innecesaria a sustancias que pueden modificar la calidad del aire mientras se realizan estas actividades.

El estudio todavía necesita una revisión científica completa

Aunque los resultados llaman la atención, existe una consideración importante: el trabajo aún no ha pasado por todas las etapas necesarias para establecer conclusiones definitivas.

Los investigadores presentaron sus hallazgos en una reunión de la American Chemical Society, pero los estudios expuestos en congresos científicos se consideran preliminares hasta que son publicados en una revista especializada y sometidos a revisión por pares.

Por ello, los resultados no permiten afirmar que limpiar habitualmente con productos perfumados provoque enfermedades respiratorias. Lo que sí plantean es una señal de alerta sobre un aspecto poco visible de la contaminación doméstica: la química del aire también puede cambiar mientras se limpia.

La próxima vez que una habitación huela intensamente a limón, pino o flores después de una jornada de limpieza, ese aroma no necesariamente significa que el aire esté más saludable. La investigación sugiere que, en determinadas circunstancias, algunas de las moléculas responsables de ese olor pueden estar reaccionando con el ambiente y transformándose en partículas diminutas que terminan formando parte del aire que respiramos.