La justicia de Silicon Valley le puso punto final a un conflicto de largo aliento. Este 8 de mayo de 2026, el Tribunal de Distrito de los Estados Unidos para el Distrito Norte de California otorgó la aprobación final a un acuerdo por 50 millones de dólares, con el cual Google busca resarcir a empleados de raza negra que denunciaron un sistema de exclusión y salarios disparejos basado en el color de piel.
El origen del pleito: Números que no cuadran
La bronca legal estalló en 2022, liderada por April Curley, quien expuso con datos duros la realidad de la empresa. Según la demanda, cuando Curley entró a chambear en 2014, de los 32 mil empleados que tenía la firma, apenas 628 eran afroamericanos; es decir, un raquítico 1.9%.
Para 2021, aunque la fuerza laboral de raza negra subió al 4.4%, el gigante de las búsquedas seguía muy por debajo del promedio de la industria tecnológica, que se sitúa en el 9.1%, de acuerdo con cifras de la Oficina de Estadísticas Laborales de los EE. UU.
Niveles bajos y carteras flacas
El abogado de derechos civiles Ben Crump, quien lleva la batuta de los demandantes, señaló que la discriminación no era solo por quién entraba, sino por cómo los trataban adentro. La demanda aseguraba que Google aplicaba un «techo de cristal» donde:
- Se asignaba al personal de raza negra a niveles jerárquicos inferiores a pesar de su experiencia.
- Se les pagaba menos que a sus colegas de otras razas por hacer la misma chamba.
- Las oportunidades de ascenso profesional eran limitadas sistemáticamente.
¿Qué incluye el acuerdo?
Además de la millonaria bolsa de 50 millones de dólares destinada al fondo de compensación, el trato obliga a la empresa a realizar cambios de fondo. Entre los puntos clave destacan:
- Análisis continuos sobre la equidad salarial para evitar «moches» injustificados.
- Fortalecimiento de los canales de denuncia interna para casos de racismo.
- Auditorías externas para vigilar que el billete se reparta parejo entre todos los niveles.
Un mensaje para todo Silicon Valley
Este desenlace no es cosa menor. El abogado Ben Crump fue claro al decir que este acuerdo es un «paso significativo para exigir responsabilidad» a una de las empresas más picudas del planeta. El mensaje es directo para todo el sector tecnológico: en pleno 2026, las prácticas discriminatorias ya no tienen cabida ni serán toleradas en el mercado laboral global.
Con esta firma, Google intenta sacudirse años de escrutinio público, aunque la vigilancia de los tribunales y de los propios trabajadores se mantendrá firme para asegurar que la diversidad no se quede solo en el discurso.
