Meta y YouTube enfrentan esta semana un juicio sin precedentes en Estados Unidos, acusadas de fomentar la adicción juvenil a través del diseño y funcionamiento de sus plataformas digitales. El proceso se lleva a cabo en el Tribunal Superior del Condado de Los Ángeles y representa la primera ocasión en que estos gigantes tecnológicos presentan formalmente su defensa ante la justicia estadounidense por este tipo de señalamientos.
El juicio comenzó con la selección del jurado y forma parte de un litigio mucho más amplio que agrupa más de mil 500 demandas por lesiones personales relacionadas con el uso excesivo de redes sociales. En el centro del caso se encuentra la demanda interpuesta por una joven de 19 años, quien asegura haberse vuelto adicta a plataformas como Instagram y YouTube debido a sus mecanismos de diseño, pensados para captar y retener la atención de los usuarios durante periodos prolongados.
De acuerdo con la demanda, a la que tuvo acceso la cadena CNN, estas plataformas utilizan herramientas visuales, notificaciones constantes y sistemas de recomendación que refuerzan conductas compulsivas, especialmente entre adolescentes y jóvenes. Inicialmente, el proceso legal también incluía a TikTok y Snapchat, sin embargo, ambas compañías optaron por llegar a acuerdos extrajudiciales en términos no revelados para evitar este primer juicio, considerado histórico por expertos legales y analistas del sector tecnológico.
El caso no solo pone bajo la lupa a Meta, empresa matriz de Facebook e Instagram, y a YouTube, propiedad de Google, sino que reaviva el debate sobre la responsabilidad de las redes sociales en la salud mental de los menores. En los últimos años, diversos estudios y filtraciones internas han señalado posibles vínculos entre el uso intensivo de estas plataformas y problemas como ansiedad, depresión y adicción digital entre jóvenes.
A este escenario se suma el contexto político en California, donde el gobernador Gavin Newsom abrió recientemente una investigación contra TikTok. El mandatario solicitó al Departamento de Justicia del estado analizar si la plataforma incurrió en prácticas ilegales tras recibir reportes de contenido crítico hacia el presidente Donald Trump que habría sido suprimido. La oficina de Newsom afirmó haber recibido denuncias y casos confirmados de manera independiente, lo que añade una dimensión política y regulatoria al escrutinio sobre las redes sociales.
El desenlace del juicio podría sentar un precedente clave para futuras demandas y regulaciones en Estados Unidos, en un momento en que crece la presión pública y gubernamental para que las empresas tecnológicas rindan cuentas por el impacto de sus productos en la salud y el bienestar de las nuevas generaciones.
