Claudia Sheinbaum exhibe lujos y privilegios de la antigua Suprema Corte

Por Juan Pablo Ojeda

 

Durante la conferencia matutina, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo puso sobre la mesa una comparación que buscó ser clara y directa: lo que antes costaba mantener a los ministros de la Suprema Corte y lo que hoy ya no se paga. Desde Palacio Nacional, explicó que pidió revisar con lupa los beneficios y gastos que durante años se justificaron como “necesarios” dentro del máximo tribunal del país y que hoy resultan difíciles de explicar frente a la realidad económica del país.

Sheinbaum relató que, tras escuchar una conferencia del presidente de la Corte y del titular del Órgano Administrativo, solicitó un comparativo detallado entre el antes y el después. Ahí aparecieron cifras que, según dijo, hablan por sí solas. Antes, un ministro tenía un sueldo mensual neto de más de 206 mil pesos; para 2026, ese ingreso se reduce a poco más de 134 mil. Pero el salario era solo el inicio. A ese monto se sumaban seguros de gastos médicos mayores, seguros de separación individualizados, pagos por riesgo, aguinaldos elevados, primas vacacionales y seguros de vida, todos con cargos millonarios al erario, beneficios que hoy, aseguró, ya no existen.

La presidenta también subrayó la reducción drástica en gastos complementarios. En 2023, el desembolso por medicinas, apoyos alimentarios, telefonía, becas y chequeos médicos superó los 11 millones de pesos. Para 2026, el gasto proyectado es de apenas 200 mil pesos. En su narrativa, Sheinbaum insistió en que no se trata de una revancha política, sino de un ejercicio de transparencia para que la ciudadanía entienda cómo se usaban los recursos públicos.

Uno de los puntos que más llamó la atención fue la lista de apoyos no oficiales que recibían ministros y ministras: desde traslados de objetos olvidados en casa, reservas en restaurantes, boletos de preventa para conciertos, hasta gestiones con empresas como Ticketmaster y OCESA. De los 149 apoyos detectados, 59 ya fueron cancelados y el resto, dijo, están en proceso de eliminación mediante diálogo institucional.

El mensaje de fondo, según la presidenta, es sencillo: durante años se normalizaron privilegios que hoy ya no caben en un país que exige austeridad y rendición de cuentas. Al exhibir cifras y ejemplos concretos, Sheinbaum buscó marcar distancia entre una Corte del pasado y una nueva etapa en la que, afirmó, los recursos públicos deben usarse con responsabilidad y sin lujos injustificados.

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