Ayuno intermitente de 8 horas ayuda a mantener la pérdida de peso durante un año, revela estudio
Restringir la alimentación a una ventana de ocho horas al día podría ser una estrategia eficaz para mantener la pérdida de peso a largo plazo en personas con sobrepeso u obesidad. Así lo concluye una investigación multicéntrica realizada en España, cuyos resultados muestran que esta forma de alimentación, conocida como alimentación restringida por tiempo o ayuno intermitente, ofrece mejores resultados que la educación nutricional convencional para evitar recuperar el peso perdido.
El estudio fue liderado por la Universidad de Granada, en colaboración con el Instituto de Investigación Biosanitaria de Granada y la Universidad Pública de Navarra. Los investigadores analizaron durante un año la evolución de adultos con sobrepeso u obesidad y comprobaron que quienes limitaron el horario de sus comidas conservaron una mayor reducción de peso después de 12 meses.
Uno de los aspectos más destacados de la investigación es que los beneficios se observaron independientemente del momento del día elegido para comer. Tanto quienes concentraron su alimentación en las primeras horas del día como aquellos que lo hicieron por la tarde obtuvieron resultados positivos. Incluso los participantes que eligieron libremente su horario lograron mantener parte del peso perdido, superando al grupo que únicamente recibió recomendaciones sobre dieta mediterránea.
En el ensayo participaron 99 adultos, la mitad mujeres, con una edad promedio de 49 años y un índice de masa corporal medio de 32 kg/m², valor que corresponde al rango de obesidad. Los voluntarios fueron divididos en cuatro grupos: uno realizó una ventana de alimentación de ocho horas por la mañana, otro concentró sus comidas por la tarde, un tercero eligió el horario que mejor se adaptaba a su rutina y un cuarto siguió únicamente un programa de educación nutricional basado en la dieta mediterránea, sin restricciones horarias.
A diferencia de muchos programas tradicionales para bajar de peso, ninguno de los grupos que practicó la alimentación restringida tuvo que contar calorías ni modificar la composición de su dieta. El enfoque consistió únicamente en limitar el tiempo durante el cual podían consumir alimentos. Paralelamente, todos los participantes recibieron orientación para realizar actividad física conforme a las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud y acudieron a sesiones de asesoramiento cada dos semanas durante los tres meses que duró la intervención inicial.
Al evaluar a los participantes un año después, los investigadores observaron que quienes mantuvieron algún esquema de alimentación restringida seguían pesando menos que quienes solo recibieron educación nutricional. Los participantes que realizaron la ventana alimentaria por la mañana conservaron una pérdida adicional promedio de 2.6 kilogramos respecto al grupo de control, mientras que quienes eligieron la ventana vespertina mantuvieron una diferencia de 2.4 kilogramos.
Cuando se analizaron en conjunto todos los participantes que siguieron alguna modalidad de alimentación restringida, los resultados fueron aún más claros. En promedio, conservaron 2.2 kilogramos menos de peso, redujeron tres centímetros de circunferencia de cintura y presentaron una disminución de 1.3 kilogramos de masa grasa respecto al grupo que no restringió horarios.
Los investigadores también observaron reducciones en la circunferencia del cuello y de la cadera, especialmente entre quienes concentraron su alimentación durante la tarde. Sin embargo, señalaron que tanto el esquema temprano como el tardío produjeron una disminución de la masa libre de grasa, que incluye principalmente tejido muscular.
Por ello, los especialistas advierten que el ayuno intermitente debe acompañarse de hábitos que ayuden a preservar la masa muscular, como realizar ejercicios de fuerza y asegurar un adecuado consumo de proteínas.
Otro hallazgo relevante fue la buena adherencia al método. Durante las doce semanas de intervención, más del 92 % de los participantes cumplió con los horarios establecidos. Incluso un año después, cerca del 26 % continuaba practicando algún tipo de alimentación restringida por iniciativa propia, sin recibir instrucciones adicionales de los investigadores.
No obstante, el grupo que eligió libremente su horario presentó una mayor tasa de abandono durante el seguimiento. Aunque esta modalidad también mostró beneficios en la pérdida de peso, solo nueve de los veintidós participantes completaron la evaluación al finalizar el año.
El análisis también permitió conocer cómo evolucionó la pérdida de peso con el paso del tiempo. Aproximadamente el 70 % del descenso total ocurrió durante las primeras seis semanas del programa. Posteriormente, la reducción fue más lenta y estable. Al cumplirse un año, los participantes habían logrado conservar cerca de la mitad del peso perdido durante los tres meses iniciales.
Si bien esta reducción no alcanzó el objetivo clínico de mantener una pérdida superior al 5 % del peso corporal, los investigadores destacan que representa una mejora importante frente al denominado «efecto rebote», frecuente en muchas dietas tradicionales, donde el peso suele recuperarse poco tiempo después de finalizar el tratamiento.
Los autores recuerdan que incluso pérdidas moderadas de peso pueden traducirse en beneficios significativos para la salud cardiovascular y metabólica, reduciendo el riesgo de enfermedades asociadas a la obesidad.
Como toda investigación, el estudio presenta algunas limitaciones. Entre ellas destacan el número relativamente reducido de participantes que completaron el seguimiento, especialmente en el grupo que eligió su propio horario; el uso de bioimpedancia para medir la composición corporal, una técnica menos precisa que otros métodos especializados; y la falta de un registro objetivo sobre posibles cambios en la alimentación o la actividad física una vez concluida la intervención.
Aun con estas limitaciones, los resultados refuerzan la evidencia de que limitar el horario de las comidas, sin necesidad de restringir calorías de manera estricta, puede convertirse en una herramienta útil para mantener la pérdida de peso y favorecer una mejor salud metabólica cuando se combina con ejercicio y una alimentación equilibrada.
